Luz para el mundo
Cuando se retrasan los relojes ante la llegada del invierno, esperamos con ganas una época acogedora. Un tiempo en el que los días se acortan y la luz pasa a ser una parte esencial de nuestro día a día. Aunque para la mayoría de nosotros la electricidad es algo que damos por hecho, olvidamos que muchas personas en el mundo siguen viviendo a oscuras. La buena noticia es que el sol puede ayudar a resolver este problema… incluso después de ponerse.
En octubre y noviembre, muchos relojes de todo el mundo cambian al horario de invierno. Empieza a hacer frío y salen las mantas, el té y el chocolate caliente. Y, por supuesto, cuando empieza a oscurecer fuera, encendemos la luz. Para nosotros es un gesto diario en el que apenas pensamos. Sin embargo, en muchas partes del mundo la electricidad sigue siendo un privilegio con el que la mayoría solo puede soñar.
En todo el mundo, más de 1300 millones de personas no tienen acceso a la electricidad. ¡Eso es más del 15 % de la población mundial! Y sin electricidad no hay luz en la oscuridad. Nuevas imágenes de la NASA, publicadas a principios de 2017, muestran África completamente a oscuras. Al sur del Sáhara, millones de personas siguen viviendo sin electricidad ni luz.

VIIRS de Miguel Román, Goddard Space Flight Center de la NASA_
Un peligro para la salud y el medio ambiente
En las zonas sin electricidad se usan como fuente de luz velas, combustibles fósiles y lámparas de queroseno. Cada año se queman en el mundo casi 25.000 millones de litros de combustible fósil en este tipo de lámparas. Estas formas de iluminación, aparentemente ventajosas, conllevan muchos peligros. Como las velas y las lámparas de combustible son llamas abiertas, no solo pueden provocar incendios, sino que también pueden dañar la salud de quienes las usan por las finas partículas de hollín que se producen al quemar la parafina. Además, las lámparas de queroseno perjudican el clima.
Estas formas de iluminación tampoco son baratas. Una lámpara consume unos tres litros de combustible fósil al mes. Las lámparas de queroseno quizá sean baratas de comprar, pero el precio del combustible para rellenarlas con regularidad puede salir caro a la larga. Es un problema enorme, sobre todo en las zonas más pobres del mundo. Solo en África, los hogares gastan más de 12.000 millones de dólares al año en petróleo. De media, eso significa que casi el 30 % de los ingresos de un hogar se destina a comprar combustible.
La fuerza del sol

¡Sonnenglas® puede resolver estos problemas! Podemos llevar luz a estos hogares y, al mismo tiempo, evitar incendios, prevenir daños graves para la salud y ayudar a las familias a ahorrar dinero. Y todos tenemos libre acceso a la fuente… ¡el sol! África es rica en luz solar, una fuente de energía gratuita, limpia e infinitamente disponible. Las luces solares pueden sustituir a las alternativas peligrosas y dañinas para el medio ambiente. En Sonnenglas®, nuestro equipo trabaja día tras día para construir las mejores luces solares del mundo. Porque queremos un mundo en el que todas las personas tengan acceso cada día a una fuente de luz gratuita.