Hola, soy Yvonne

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Hola, soy Yvonne

Sonnenglas Stories: ¡hola, soy Yvonne!

En 2011, Yvonne fue una de las primeras empleadas del taller de producción de Sonnenglas en Johannesburgo. Seis años después, sigue participando en cada paso de la fabricación de nuestra linterna solar. Ella misma lo dice: mi trabajo hizo realidad mis sueños…

El apretón de manos de Yvonne es sorprendentemente firme para lo menuda que es. Cuando la conoces, no te esperas tanta fuerza. Pero cuando te enseña la nave de producción de Sonnenglas, en el centro de Johannesburgo, enseguida te das cuenta de que esta mujer de 29 años está llena de energía. Conoce a todo el mundo en el equipo y cada rincón del taller. No es de extrañar: Yvonne lleva seis años trabajando aquí. Fue una de las primeras en fabricar la linterna solar.

Hoy, esta madre de dos hijos es jefa de equipo. Siempre tiene un oído atento para sus compañeros. Bromea con dos jóvenes que sueldan las baterías de los módulos solares y sigue su camino. Se detiene en una mesa unos metros más allá y charla un momento con un grupo de hombres que embalan las linternas Sonnenglas, pero solo después de comprobar a fondo que cada linterna solar funciona bien.

Hecho a mano con cariño en Sudáfrica

Cuando Yvonne sostiene hoy un Sonnenglas entre sus manos, está tan orgullosa como el primer día de trabajo, cuando fabricó su primera linterna solar. Todavía se acuerda muy bien de aquel día. Yvonne tenía entonces 23 años y vivía en Alexandra, un township cerca de Johannesburgo. “Aquel lunes hacía frío, porque era agosto. En Sudáfrica es invierno. Estaba muy emocionada, porque no tenía ni idea de cómo se podía producir energía solar”, cuenta mientras desenrosca el módulo solar del tarro y nos enseña el interior del Sonnenglas: su corazón. Hoy es diferente. Podría montar un Sonnenglas casi con los ojos vendados, dice, y se echa a reír. “Cuando miras el interior de la linterna, ves enseguida que está hecha a mano. Todos estamos muy orgullosos de ello.”

Cada Sonnenglas está hecho a mano.

Yvonne también está muy orgullosa de lo que ha conseguido personalmente durante su tiempo en Sonnenglas. “Siempre soñé con estudiar. Pero estudiar es caro y mi familia era pobre. Teníamos el dinero justo para comprar comida. Casi siempre íbamos descalzos, porque mis padres no podían comprarnos zapatos”, nos cuenta mientras seguimos la visita. Yvonne pasó tiempo buscando trabajo, algo que era y sigue siendo difícil en Sudáfrica. Con más del 25 % de la población en paro, los empleos, y sobre todo los buenos empleos, escasean. Yvonne trabajó como cajera y como camarera. Tuvo suerte de encontrar esos puestos, pero eran de temporada, y siempre le preocupaba si podría dar de comer a su familia más allá de una temporada.

Un sueño hecho realidad

En 2011 encontró una oferta de empleo en el periódico. “Buscaban jóvenes que quisieran trabajar después de terminar el bachillerato. No hacía falta formación. Así que me presenté.” Yvonne consiguió el puesto y desde entonces trabaja en el taller de producción de Sonnenglas. Pasó a ser supervisora de turno en el departamento de electrónica. Hoy, como jefa de taller, es responsable de toda la cadena de producción.

*Con su familia, Yvonne vive hoy fuera del township de Alexandra._

El sueño de Yvonne de estudiar dejó de ser solo un sueño. Se convirtió en una oportunidad real. “Fui a ver a mi jefe y le dije que quería mejorar mis conocimientos y aprender más. Así que le pregunté si la empresa me apoyaría. Y me dijo que sí.”

Yvonne empezó a estudiar administración de empresas y terminó su formación con éxito.
Con su marido y sus dos hijos, vive hoy en su propia casa, fuera del township. Está a solo unos cientos de metros de su antiguo barrio, Alexandra, así que sus amigos y vecinos pueden ir a verlos a menudo.

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