Primero, el peso. Lo que viaja a tu espalda debe ser ligero. Una luz
solar sin cuerpo de vidrio pesa poco: el SOMO Classic 80 gramos, el
SOMO Mini 40 gramos. La linterna solar de vidrio y acero inoxidable
pesa más – es la luz para el camping donde te quedas unos días, no
para la cumbre.
Segundo, la sujeción. Fuera de casa, una luz rara vez está donde la
necesitas. El Adventure Mount le da al SOMO cuatro maneras de llegar
allí: el cordón desmontable para una rama o la varilla de la tienda, el
imán para la chapa, la rosca de trípode de ¼ de pulgada y dos ranuras
para la mochila y las correas. Y se queda de pie cuando la mesa es
plana.
Tercero, cargar sin enchufe. Una linterna solar se carga mejor a pleno
sol; como regla general, una hora de sol de verano almacena alrededor
de una hora de luz. En la mochila se carga mientras caminas. Para los
días grises, el SOMO también se carga por USB-C, por ejemplo con una
batería externa o en el coche.
Cuarto, la autonomía. En el nivel bajo, una carga del SOMO Classic
dura hasta 100 horas, en el medio 28 y con el brillo máximo de
100 lúmenes 5 horas. Si bajas la intensidad junto a la tienda, con
una carga pasas un fin de semana largo.
Y por último: una luz para todo. El SOMO no solo encaja en el
Adventure Mount, sino también, en el tamaño adecuado, en la linterna
solar y en la Light Carafe. De día en la mochila, por la noche en el
tarro sobre la mesa de camping – es la misma luz.